Si quieres escribir Poesía Zen, interioriza esto:
El Zen no tiene objetivo, no pretende aleccionar, no necesita rima, ni adjetivación, ni acción. No es poesía espiritual; no son frases existenciales, reflexivas o autorreferentes...No se interesa en lo vulgar pero sí en lo cotidiano. Es pura contemplación. Es el asombro ante lo simple. Es la serenidad en el ojo del huracán. Es la risa sin motivo, el llanto sin desgarro. Es la respiración profunda. Es maravillarse y abismarse. Es conexión y consciencia. Pura observación sin juicio, sin expectativas. Es la vibrante intensidad del momento presente, sin ornamentos, ni estridencias, ni dramatismo.
Poesía Zen.
El Zen no tiene objetivo, no pretende aleccionar, no necesita rima, ni adjetivación, ni acción. No es poesía espiritual; no son frases existenciales, reflexivas o autorreferentes...No se interesa en lo vulgar pero sí en lo cotidiano. Es pura contemplación. Es el asombro ante lo simple. Es la serenidad en el ojo del huracán. Es la risa sin motivo, el llanto sin desgarro. Es la respiración profunda. Es maravillarse y abismarse. Es conexión y consciencia. Pura observación sin juicio, sin expectativas. Es la vibrante intensidad del momento presente, sin ornamentos, ni estridencias, ni dramatismo.
Poesía Zen.
