Yoga y el Silencio.
¿Qué es el Silencio? Cada persona tiene un concepto distinto: algunos lo definen como un refugio en la soledad, otros como la escucha hacia dentro de uno mismo, otros como un camino hacia la serenidad o "paz mental", y así para todos los gustos y colores; sin duda son todos acertados. En mi caso, siempre he pensado que era mi "talón de Aquiles". Mi expresividad, imaginación, impulsividad y mis ganas de aprender no dejaban paso al Silencio y se lo cerraban con las tretas más astutas. Me negaba a entrar en un Silencio que sabía que me podía romper. Conocía su profundidad, nos habíamos mirado de frente en más de una ocasión.No éramos amigos.
Dentro de mi mente resonaban ecos de una canción que ya no queria volver a escuchar. ¿Por qué abrir heridas que ya estaban cerradas y cicatrizadas? ¿Era esa la naturaleza del Silencio?
No éramos amigos.
Hasta que un día llegó a mí un Silencio más suave, como una caricia en la mejilla, algo que me confortaba; era esa tranquilidad de los mansos. esa suave brisa matutina, ese olor a césped recién cortado. Desde entonces mi practica se volvió más suave, más reparadora. Solo desde la bondad y la compasión del Silencio fuimos capaces ambos de volver a ser amigos.
¿Qué es el Silencio? Cada persona tiene un concepto distinto: algunos lo definen como un refugio en la soledad, otros como la escucha hacia dentro de uno mismo, otros como un camino hacia la serenidad o "paz mental", y así para todos los gustos y colores; sin duda son todos acertados. En mi caso, siempre he pensado que era mi "talón de Aquiles". Mi expresividad, imaginación, impulsividad y mis ganas de aprender no dejaban paso al Silencio y se lo cerraban con las tretas más astutas. Me negaba a entrar en un Silencio que sabía que me podía romper. Conocía su profundidad, nos habíamos mirado de frente en más de una ocasión.No éramos amigos.
Dentro de mi mente resonaban ecos de una canción que ya no queria volver a escuchar. ¿Por qué abrir heridas que ya estaban cerradas y cicatrizadas? ¿Era esa la naturaleza del Silencio?
No éramos amigos.
Hasta que un día llegó a mí un Silencio más suave, como una caricia en la mejilla, algo que me confortaba; era esa tranquilidad de los mansos. esa suave brisa matutina, ese olor a césped recién cortado. Desde entonces mi practica se volvió más suave, más reparadora. Solo desde la bondad y la compasión del Silencio fuimos capaces ambos de volver a ser amigos.
