"El
principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo, y esto
significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir,
conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino
las ocultas, las actividades profundas. Para ello, la mente consciente
debe estar serena, calma, a fin de recibir la proyección del
inconsciente. La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad,
paz y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas,
dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta de todas sus
actividades, mediante esa comprensión se queda en silencio
espontáneamente; entonces el inconsciente puede proyectarse y aflorar.
Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo entonces se
está en condiciones de recibir lo eterno". - Jiddu Krishnamurti 🌷🌿
Mi primer contacto con el mundo del yoga tuvo lugar a través de mi madre, a mediados de los años ochenta, cuando para muchos era una práctica que casi asemejaban a la pertenencia a una secta. Recuerdo verla vestida de blanco, practicando posturas en el salón de casa, y a veces, incluso me llevaba con ella al lugar donde recibía las clases. Puede que en aquel momento no fuera consciente de ello, pero ahora tengo la certeza de que aquellos primeros contactos sembraron en mí una semilla que, con el tiempo, ha brotado de una forma maravillosa. Pasaron los años (más de los que me atrevo a confesar), y heme aquí que me aventuré a acercarme a una escuela de yoga ubicada cerca de casa. Siempre había sentido atracción hacia ese mundo, y todo lo que representaba. Me considero una persona espiritual, sensible a cuanto me rodea, y lo uno llevó a lo otro. Me apunté a las clases, y solo hizo falta una para darme cuenta de que había encontrado mi camino. Pienso que todo en mi vida me ha...
