Todo un romántico. MicroRelato.
por Susana Brey.
A Romeo el caracol nunca le habían gustado las prisas, y no era porque formase parte de su esencia; simplemente, no las entendía. Veía a esos seres monstruosos que pasaban junto a él sin percatarse de su presencia, pues para ellos no era más que una criatura insignificante, demasiado lenta, decían. Apenas habían llegado a un lugar, cuando lo abandonaban para emprender otra de sus alocadas carreras. Mientras tanto, Romeo marchaba con paso firme al encuentro de su destino. De momento, su meta pasaba por alcanzar lo más alto de aquel muro. No tenía ninguna prisa por averiguar qué le tendría reservado el futuro al otro lado. Después de todo, vivir cada día como una aventura era la sal de la vida.
Salu2.Cocó.
por Susana Brey.
A Romeo el caracol nunca le habían gustado las prisas, y no era porque formase parte de su esencia; simplemente, no las entendía. Veía a esos seres monstruosos que pasaban junto a él sin percatarse de su presencia, pues para ellos no era más que una criatura insignificante, demasiado lenta, decían. Apenas habían llegado a un lugar, cuando lo abandonaban para emprender otra de sus alocadas carreras. Mientras tanto, Romeo marchaba con paso firme al encuentro de su destino. De momento, su meta pasaba por alcanzar lo más alto de aquel muro. No tenía ninguna prisa por averiguar qué le tendría reservado el futuro al otro lado. Después de todo, vivir cada día como una aventura era la sal de la vida.
Salu2.Cocó.
