Tú no eres tu edad,
Tampoco el tamaño de ropa que usas.
Tú no eres un peso,
O el color de tu cabello.
Tú no es tu nombre,
O los hoyuelos en tus mejillas.
Tú eres los libros que lees,
Y todas las palabras que hablas.
Tú eres tu voz ronca por la mañana,
Y las sonrisas que tratas de ocultar.
Eres la dulzura en tu risa,
Y cada lágrima que has llorado.
Eres las canciones que cantas tan fuerte,
Cuando sabes que estás solo.
Tú eres los lugares donde has estado,
Y el que llama a casa.
Tú eres lo que tu crees,
Y la gente que amas.
Eres las fotos en tu dormitorio,
Y el futuro que sueñas.
Té estás hecho de tanta belleza,
Pero parece que se te olvidó.
Cuando se decidió que se definieron,
Por todo lo que no eres...
Ernest Hemingway
Tampoco el tamaño de ropa que usas.
Tú no eres un peso,
O el color de tu cabello.
Tú no es tu nombre,
O los hoyuelos en tus mejillas.
Tú eres los libros que lees,
Y todas las palabras que hablas.
Tú eres tu voz ronca por la mañana,
Y las sonrisas que tratas de ocultar.
Eres la dulzura en tu risa,
Y cada lágrima que has llorado.
Eres las canciones que cantas tan fuerte,
Cuando sabes que estás solo.
Tú eres los lugares donde has estado,
Y el que llama a casa.
Tú eres lo que tu crees,
Y la gente que amas.
Eres las fotos en tu dormitorio,
Y el futuro que sueñas.
Té estás hecho de tanta belleza,
Pero parece que se te olvidó.
Cuando se decidió que se definieron,
Por todo lo que no eres...
Ernest Hemingway
