Se
dice que quien se sienta a meditar ya es un buda. Quien es capaz de
sentarse en un cojín con las piernas cruzadas, la espalda erguida y la
vista fija en la punta de la nariz, ya está iluminado.
Donde pone su corazón encuentra su destino.
Meditar es iniciar un fascinante viaje hasta el fondo de nuestra verdadera naturaleza biológica con el compromiso de no regresar a la superficie hasta saber quiénes somos, a dónde vamos y de dónde venimos.
Buda y Bodhidharma fueron los primeros que nos enseñaron a meditar.
El propio Buda cuando comenzó a meditar no sabía meditar. A meditar se aprende meditando...siéntate, no esperes más!
José L. Fuentes
"La Vía del Zen"
Donde pone su corazón encuentra su destino.
Meditar es iniciar un fascinante viaje hasta el fondo de nuestra verdadera naturaleza biológica con el compromiso de no regresar a la superficie hasta saber quiénes somos, a dónde vamos y de dónde venimos.
Buda y Bodhidharma fueron los primeros que nos enseñaron a meditar.
El propio Buda cuando comenzó a meditar no sabía meditar. A meditar se aprende meditando...siéntate, no esperes más!
José L. Fuentes
"La Vía del Zen"
