Mejor descalzos en clase de Yoga.
Se dice que hay más de 7.000 terminaciones nerviosas en nuestros pies que reflejan todo el organismo. Practicar descalzo no sólo mejora la conducción nerviosa y fomenta así la actividad de dichas terminaciones nerviosas y áreas reflejas, sino que este estímulo favorecerá tanto el retorno como el flujo sanguíneo, y mantendrá en buen estado a nuestros mecanoreceptores, que son los sensores encargados de transmitir una información tan importante para nuestra biomecánica como la relativa al equilibrio y al movimiento. Los termorreceptores también se verán estimulados, hecho que nos garantiza una buena sensibilidad a los cambios de temperatura. El pie debería estar descalzo también para darle al cuerpo la posibilidad de una “toma de tierra”, un contacto libre y natural que por la evolución, tendemos a perder.
