"En
una serie de posturas de yoga, el objetivo de cada asana puede ser
reforzar los efectos de la precedente, constituir una contrapostura
después de varias posturas similares, o bien preparar una postura más
complicada o exigente. En cualquier caso, siempre habrá que relajarse
entre las posturas, aunque lo indicado no es que transcurra un tiempo
demasiado largo entre ellas para no anular el efecto de reforzamiento,
de contrapostura o de preparación. En general, una asana puede suceder a
la precedente cuando la respiración y los latidos del corazón se han
normalizado. La diferencia entre un practicante nuevo y otro avanzado es
que el principiante derrocha en general mucha más energía que el
veterano para hacer un ejercicio. El principiante deberá, pues, dedicar a
la relajación más tiempo que el experto. Este último sólo experimentará
aceleración de los latidos cardíacos y de la respiración cuando haya
practicado ejercicios relativamente intensos, como el pavo real, el
saltamontes o la rueda. Una serie de yoga es un mecanismo donde cada
asana puede ser considerada
como un engranaje. Las diversas asanas actúan unas tras otras para
producir un resultado final. Por consiguiente, hay que dedicar tiempo a
la relajación entre posturas, sin duda, pero siempre lo menos posible, y
hay que procurar relajarse y respirar bien durante toda la sesión."
José A. Offroy Arranz
Imagen: arte de Manivelu
Mi primer contacto con el mundo del yoga tuvo lugar a través de mi madre, a mediados de los años ochenta, cuando para muchos era una práctica que casi asemejaban a la pertenencia a una secta. Recuerdo verla vestida de blanco, practicando posturas en el salón de casa, y a veces, incluso me llevaba con ella al lugar donde recibía las clases. Puede que en aquel momento no fuera consciente de ello, pero ahora tengo la certeza de que aquellos primeros contactos sembraron en mí una semilla que, con el tiempo, ha brotado de una forma maravillosa. Pasaron los años (más de los que me atrevo a confesar), y heme aquí que me aventuré a acercarme a una escuela de yoga ubicada cerca de casa. Siempre había sentido atracción hacia ese mundo, y todo lo que representaba. Me considero una persona espiritual, sensible a cuanto me rodea, y lo uno llevó a lo otro. Me apunté a las clases, y solo hizo falta una para darme cuenta de que había encontrado mi camino. Pienso que todo en mi vida me ha...
