El
yoga restaurativo tiene su origen en el método Iyengar y su creador
B.K.S Iyengar y especialmente en Juddith Lasater, quien lo popularizó a
nivel mundial. Lasater considera que las posturas restaurativas son
posturas "de Ser más que de Hacer".
Actualmente, además de las
aportaciones de la escuela Iyengar, el Yoga Restaurativo se ha
beneficiado de la inclusión de otras disciplinas accesorias al
movimiento pasivo. Así, podemos encontrar clases restaurativas de Yoga
que incluyen movimiento somático, influenciadas por la Técnica Alexander
o el Feldenkrais, por lo general.
Mi primer contacto con el mundo del yoga tuvo lugar a través de mi madre, a mediados de los años ochenta, cuando para muchos era una práctica que casi asemejaban a la pertenencia a una secta. Recuerdo verla vestida de blanco, practicando posturas en el salón de casa, y a veces, incluso me llevaba con ella al lugar donde recibía las clases. Puede que en aquel momento no fuera consciente de ello, pero ahora tengo la certeza de que aquellos primeros contactos sembraron en mí una semilla que, con el tiempo, ha brotado de una forma maravillosa. Pasaron los años (más de los que me atrevo a confesar), y heme aquí que me aventuré a acercarme a una escuela de yoga ubicada cerca de casa. Siempre había sentido atracción hacia ese mundo, y todo lo que representaba. Me considero una persona espiritual, sensible a cuanto me rodea, y lo uno llevó a lo otro. Me apunté a las clases, y solo hizo falta una para darme cuenta de que había encontrado mi camino. Pienso que todo en mi vida me ha...
