"El humor es la libertad del zen". 

Sacude insolemnemente el árbol de las doctrinas, es otra manera de enfocar la existencia, de interpretar el mundo.
Relativiza, aligera, despierta. No hay zen sin humor. Porque el zen
desconfía de los intelectualismos, del verbalismo, y privilegia la
experiencia directa.
Gracias al humor, establece esa distancia feliz que nos desintoxica de
las teorías, preserva de las veneraciones intempestivas y salva de los
integrismos.
El humor zen, en todas las épocas, frente a las religiones, en las
culturas más diversas, deshace el orden autocomplaciente. Invita, más
allá del dogmatismo, a la simplicidad del Amor sin límites, a la
infinita paciencia, a integrar todo y a todos. Entreabre la "Puerta sin
Puerta" del Despertar".
Henri Brunel
Sacude insolemnemente el árbol de las doctrinas, es otra manera de enfocar la existencia, de interpretar el mundo.
Henri Brunel