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El Principito. Antoine de Saint-Exupery.

El Principito. Antoine de Saint-Exupery.

 Esta es la historia de los niños y las personas grandes, del extenso mundo que nos rodea, de los pequeños mundos en los que a veces aterrizamos. Una oda a la vida, una crítica a esas cosas que tanto nos preocupan y que tanto nos limitan cuando llegamos a la edad adulta. Es el mundo visto desde los ojos de un niño, el que somos o el que fuimos, también el que siempre seremos por dentro.

Un catálogo de inspiradoras frases, hermosas metáforas y surrealistas escenas en las que se suceden variados y capitales temas universales tales como la amistad, el amor, la inocencia, la responsabilidad o la relación del ser humano con la naturaleza. Una historia tan entrañable como rica en sabiduría, apta para todas las edades y que no caduca ni pasa de moda. Un clásico con todas las letras que es capaz de acariciarnos el alma.


“No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.

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Ahora hablaré sobre mí

Mi primer contacto con el mundo del yoga tuvo lugar a través de mi madre,  a mediados de los años ochenta, cuando para muchos era una práctica que casi asemejaban a la pertenencia a una secta. Recuerdo verla vestida de blanco, practicando posturas en el salón de casa, y a veces, incluso me llevaba con ella al lugar donde recibía las clases. Puede que en aquel momento no fuera consciente de ello, pero ahora tengo la certeza de que aquellos primeros contactos sembraron en mí una semilla que, con el tiempo, ha brotado de una forma maravillosa. Pasaron los años (más de los que me atrevo a confesar), y heme aquí que me aventuré a acercarme a una escuela de yoga ubicada cerca de casa. Siempre había sentido atracción hacia ese mundo, y todo lo que representaba. Me considero una persona espiritual, sensible a cuanto me rodea, y lo uno llevó a lo otro. Me apunté a las clases, y solo hizo falta una para darme cuenta de que había encontrado mi camino. Pienso que todo en mi vida me ha...