La comprensión del yoga: Vivir en el mundo. TKV Desikachar.
Vivir en el mundo.

Aunque
practiquemos con esmero, el yoga no puede garantizarnos este o aquel
beneficio en particular. No es una receta para sufrir menos, pero lo que
sí puede es ofrecernos un cambio de actitud para que tengamos menos avidyā y así nos liberemos más de duḥkha.
Podemos entender a toda la práctica del yoga como un proceso para
examinar nuestras actitudes, comportamientos habituales y sus
consecuencias.

Yama y niyama: la actitud con nosotros mismos y con los demás.
¿Qué nos sugiere el yoga hacer acerca de nuestras relaciones con los demás, nuestro comportamiento hacia quienes nos rodean y nuestra actitud hacia nosotros mismos? En el yoga se conoce como yama a la actitud que tenemos hacia las cosas y personas que se encuentran en el exterior y niyama a la forma en que nos relacionamos interiormente.
Yama y niyama se ocupan de nuestra actitud social y estilo de vida, cómo nos relacionamos con los demás, con nuestro ambiente y cómo manejamos nuestros problemas. Todos forman una parte del yoga, pero no se pueden practicar. Lo que podemos ejercitar son āsanas y prāṇāyāma, para saber dónde estamos, dónde estamos parados y cómo vemos las cosas. El primer signo de claridad es reconocer nuestros errores. Después, en forma gradual, tratamos de hacer algunos cambios a la manera en que mostremos respeto a la naturaleza o a la relación con un amigo. Nadie puede cambiar en un día, pero las prácticas del yoga nos ayudan a modificar nuestras actitudes, nuestro yama y niyama. Y nunca al revés.
Permítanme contarles la historia de un hombre llamado Daniel y su esposa, María. En el trabajo, Daniel siempre era amigable con todo el mundo, pero en casa perdía la calma con facilidad. María nunca estaba segura de cuándo estaría él de mal humor. Ninguno de sus amigos y colegas le creían a su esposa cuando ella les contaba lo que hacía en casa y Daniel no admitía su mal genio. Como sufría de dolor de espalda y por sugerencia de un amigo, Daniel empezó a asistir regularmente a una clase de yoga. Poco a poco su dolor desapareció. Al final de la práctica su maestro le solía decir: “Mientras estés recostado para relajarte, siente tu cuerpo, tu respiración y toma consciencia de tus emociones.” De repente, un día se dio cuenta de que su mal humor se iba creando en el camino del trabajo a su casa. Reconoció que le estaba haciendo a su esposa lo que no podía hacer con su jefe o subordinados. Ese día se fue a casa y le dijo a María: “Tienes razón, realmente soy una persona con mal carácter. Pero tenme paciencia. Estoy trabajando en eso.” María se sintió muy feliz con esta aceptación.
Yama y niyama son los dos primeros de ocho extremidades del cuerpo del yoga (Yoga Sūtra 2.29. Las ocho extremidades o angas son: yama, niyama, āsana, prāṇāyāma, pratyāhāra, dhāraṇā, dhyānay samādhi.) Las dos palabras tienen muchos significados. Los de yama pueden ser “disciplina” o “moderación.” Sin embargo, prefiero pensar en yama como “actitud” o “comportamiento.” Ciertamente puede expresar como disciplina una actitud en particular, la que entonces influye en nuestro comportamiento. En el Yoga Sūtra, Patañjali menciona cinco diferentes yamas, esto es, patrones de conducta o relaciones entre los individuos y el mundo exterior (El yama y el niyama se describen en el Yoga Sūtra 2.29-45).
Los Yamas.
Ahiṁsā.
Satya.
Asteya.
Brahmacarya.
Desarrollando los yamas.
El Yoga Sūtra describe qué es lo que pasa cuando estos cinco comportamientos que expliqué anteriormente, forman parte de la vida de una persona. Por ejemplo, entre más ahiṁsā (amabilidad y consideración) desarrollemos, se engendrarán más sentimientos placenteros y de amistad con nuestra presencia. Y si permanecemos fieles a la idea de satya, todo lo que digamos será verdad.
En relación con este tema hay una historia maravillosa en el Rāmāyana. El mono Hanuman, sirviente del príncipe Rama, sale a buscar a Sita, la esposa de su amo. Viaja a Sri Lanka donde la tenían prisionera. Al final, fue capturado por los secuestradores de Sita y prendieron fuego a la cola del mono. Cuando Sita ve lo que está sufriendo, grita: “¡Dejen que el fuego se enfríe!,” El dolor de Hanuman, cesa inmediatamente y grita: “¿Qué pasa?” “¿Por qué el fuego ya no me está quemando?” Porque Sita siempre hablaba con la verdad, gran poder tenían sus palabras que pudieron extinguir el fuego.
Para aquellos que siempre hablan con la verdad, no hay diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, lo que dicen es verdad. El Yoga Sūtra siempre afirma que una persona que está firmemente anclada en asteya, recibirá todas las joyas del mundo. De hecho, esa persona podría no estar interesada en el bienestar material, pero tendrá acceso a las cosas más valiosas de la vida.
Entre más reconozcamos el significado de la búsqueda de la verdad, de lo esencial, menos nos distraeremos con otras cosas. Ciertamente, se requiere de una gran fuerza para tomar este camino. La palabra que usa el Yoga Sūtra para describir esta fuerza es vīrya, está muy relacionada con otro concepto, el de śraddhā, confianza infinita y fe amorosa (En el Yoga Sūtra 1.20, Patanjali enumera lo que las personas necesitan para reconocer la verdad: Fe y confianza, fuerza y energía, y la habilidad para nunca perder de vista su meta). El Yoga Sūtra dice que entre más fe tengamos, desarrollaremos más energía. Al mismo tiempo, tendremos más fuerza para alcanzar nuestras metas. Así que entre más busquemos la verdad desde el punto de vista de brahmacarya, más vitalidad tendremos para hacerlo. Parigraha es la creciente orientación hacia las cosas materiales. Si reducimos parigraha y desarrollamos aparigraha, nos estaremos orientando más hacia nuestro interior. Mientras menos tiempo ocupemos en nuestras posesiones materiales, más tiempo tendremos para investigar eso que llamamos yoga.
Los Niyamas.
Como los cinco yamas, los niyamas no son ejercicios ni acciones que simplemente se estudian. Representan mucho más que una actitud. Comparados con los yamas, son más íntimos y personales. Se refieren a la actitud que adoptamos hacia nosotros mismos.
Śauca.
El primer niyama es śauca, limpieza. Tiene aspectos internos y externos. La limpieza exterior simplemente significa conservarnos limpios. La interior tiene mucho que ver con la salud, el funcionamiento libre de nuestros órganos corporales, así como la limpieza de nuestra mente. La práctica de āsanas y prāṇāyāma es el medio esencial para ocuparse de este śauca interior.
Saṃtoṣa.
Otro niyama es saṃtoṣa, modestia y el sentimiento de estar satisfechos con lo que tenemos. A menudo esperamos un resultado particular, como consecuencia de nuestras acciones y la mayoría de las veces nos desilusionamos. Pero no hay necesidad de esa desesperanza, en su lugar, deberíamos aceptar lo que ha pasado. Ese es el verdadero significado de saṃtoṣa: aceptar lo que pasa. Un comentario del Yoga Sūtra dice: “La satisfacción vale más que todos los dieciséis cielos juntos.” En lugar de quejarnos por las cosas que van mal, podemos aceptar la situación y aprender de ella. Saṃtoṣa abarca nuestras actividades mentales como el estudio, nuestros esfuerzos físicos y aún cómo nos ganamos la vida. Se refiere a nosotros mismos, lo que tenemos y cómo nos sentimos en relación con lo que Dios nos ha dado.
Tapas.
El siguiente niyama es tapas, un término que ya hemos discutido anteriormente. En relación con los niyamas, tapas se refiere a la actividad de mantener el cuerpo en forma. Literalmente significa prender fuego al cuerpo y, al hacer esto, lo limpiamos. Detrás de tal noción se encuentra la idea de que nos podemos deshacer de la basura que está dentro de nuestro cuerpo. Anteriormente hablé de āsanas y prāṇāyāma, como los medios por los cuales nos podemos conservar saludables. Otra forma de tapas es poner atención a lo que comemos. Comer cuando no tenemos hambre es lo opuesto a tapas. La atención a la postura del cuerpo, a los hábitos alimenticios, a los patrones de respiración, son todos los tapas que nos ayudan prevenir la acumulación de basura en nuestro cuerpo, incluyendo el exceso de peso y la respiración insuficiente. Tapas hace que todo el cuerpo esté en forma y que funcione bien.
Svādhyāya
El cuarto niyama es svādhyāya. Sva significa “mismo” o “perteneciendo a mí.” Adhyāya, “investigación” o “examen”; literalmente, “acercarse a algo.” Por lo tanto svādhyāya significa acercarse a uno mismo, es decir, estudiarse a sí mismo. Todo aprendizaje, toda reflexión y todo contacto que nos ayude a aprender más sobre nosotros mismos es svādhyāya. A menudo, en el contexto de niyama encontramos el término traducido como “el estudio de los textos antiguos.” Sí, el yoga nos ordena leer los textos antiguos. ¿Por qué? Porque no siempre podemos sentarnos y contemplar las cosas únicamente. Necesitamos algunos puntos de referencia. Para muchos podría ser la Biblia o un libro que sea significativo para la persona; para otros puede ser el Yoga Sūtra. Este dice, por ejemplo, que al progresar en nuestro análisis personal, gradualmente, encontraremos la conexión con las leyes divinas y los profetas que las revelaron. Y ya que los mantras son a menudo recitados para este propósito, algunas veces encontramos svādhyāya traducido como “la repetición de mantras.” (Un mantra es una palabra o una sílaba que tradicionalmente, el maestro da al alumno. La repetición de un mantra se conoce como japa y es una de las muchas técnicas yoga para la meditación).
Īśvarapraṇidhānā
En la parte I ya se había hablado del último niyama. īśvarapraṇidhānā significa “poner todas nuestras acciones a los pies de Dios.” Debido a que avidyā seguido apoya nuestras acciones, las cosas con frecuencia van mal. Esta es la razón por la que saṃtoṣa (modestia) es tan importante: es suficiente saber que hemos hecho lo mejor que hemos podido y dejar el resto al poder supremo. En el contexto de los niyamas podemos definir como īśvarapraṇidhānā, la actitud de una persona que por lo general, en sus oraciones diarias ofrece a Dios los frutos de sus acciones.
Más reflexiones sobre los yamas y los niyamas.
P: ¿Cuál es la relación entre los ejercicios de kriyā y śauca?
R: El Yoga Sūtra no menciona el concepto de kriyā cuando habla de los diversos niyamas. La palabra kriyā significa “acción.” En el contexto de su pregunta, se refiere a la limpieza. Algo desde afuera se usa para limpiar lo de adentro. Por ejemplo, podemos limpiar una fosa nasal tapada con una solución ligeramente salada o usar una técnica prāṇāyāmaa fin de reducir la dificultad para respirar, que se haya desarrollado por la inhalación de aire viciado. En este sentido, los kriyā son un aspecto vital de śauca.
P: A menudo he oído que traducen tapas como “abnegación” o “despojarse.” ¿Cómo las interpreta?
R: Si por abnegación se entiende ayunar por ayunar o adherirse a un estricto e inusual estilo de vida, simplemente porque sí, usted está hablando sobre actividades que no tienen nada que ver con tapas. De igual forma cuando está lidiando con satya (verdad) todo lo relacionado con tapas debe ayudarlo a seguir adelante. Podría ocasionarle serios problemas físicos el hacer algo como ayunar veinte días, sólo por ayunar. Por otro lado, si por abnegación usted entiende sensatez, disciplina bien fundada que ayuda a seguir adelante en la vida, entonces está hablando de los verdaderos tapas. Los tapas no deben causar sufrimiento. Esto es muy importante.
P: ¿Los yamas y los niyamas nos pueden ayudar a diferenciar entre un momento de claridad verdadera y otro de engaño propio?
R: Las relaciones que tenemos con el mundo exterior —con la gente y las cosas que nos rodean— nos pueden ayudar a reconocer un momento de engaño propio. Aquí es donde los yamas y los niyamas se vuelven importantes. Si tratamos en forma íntegra y respetuosa a las demás personas, será fácil decir si nos estamos engañando o no. Puedo pensar que soy un gran yogui, pero por lo que los demás piensan de mí, cómo se relacionan conmigo, y yo con ellos, podré experimentar en forma muy directa si mi imagen es la correcta o no. Por esta razón, es importante vivir en el mundo y observar qué tipo de comunicación tenemos con los demás. De otra manera, será muy fácil engañarnos.
P: ¿Los yamas y los niyamas, los que ayudan a reducir avidyā y sus efectos, se pueden desarrollar a través de un esfuerzo consciente de la voluntad?
R: Siempre debemos distinguir entre la causa y el efecto. Con frecuencia los confundimos. En general, seguimos ciertos patrones de conducta porque tenemos expectativas y metas definidas. Sin embargo, muchas veces no alcanzamos nuestras metas. Durante nuestras vidas y debido al desarrollo personal y eventos externos, puede ser que surja algo totalmente inesperado. Yamas y niyamas, ambos, pueden ser la causa y el efecto. Hoy les pudiera decir cien mentiras insolentes y sentirme muy feliz; mañana, podría retroceder y no decir ni una pequeña mentira. Así es como yamas crece. No existen reglas definitivas y nunca podemos predecir con seguridad lo que va a ocurrir. Pero en lo que ha sucedido en el pasado podemos encontrar algunas claves para saber qué podría surgir en el futuro.
P: ¿Así que lo único que podemos hacer, por ejemplo, es observar cómo la gula y el odio aparecen, y entonces tratar de prevenirlos para que no resurjan?
R: Al principio sólo debemos observar, lo primero que hacemos es vigilar lo que está pasando. Entonces vemos en qué necesitamos tener cautela. Cuando entramos a una autopista, no sólo manejamos y aceleramos. Debemos ver a nuestro alrededor constantemente mientras avanzamos.
P: ¿Es más fácil cumplir con los principios del yoga si se vive en un lugar tranquilo como un monasterio, en lugar de vivir en casa con la familia?
R: Los dos lugares nos pueden ayudar. Un amigo mío vino a la India
creyendo que sería bueno para él vivir solo en los Himalayas, por dos o
tres años. Encontró un bonito lugar y permaneció allí por tres años.
Tenía algunos libros y practicaba sādhana, de verdad lo hizo
intensamente. Un día vino conmigo a trabajar en unos āsanas y a estudiar
el Yoga Sūtra. Cuando llegó a Madrás dijo que sentía que habían pasado
muchas cosas en él. Se veía muy feliz. Usaba expresiones muy complicadas
tales como sabīja samādhi cuando hablaba de su desarrollo en los
Himalayas. Entonces encontró un cuarto sencillo en los terrenos de la
Sociedad Teosófica en Madrás, un lugar silencioso y apacible donde no
sería molestado. Dos días después había cambiado de opinión y quería
buscar un lugar más grande para vivir. Me sorprendí un poco y le
pregunté por qué estaba buscando una casa grande, tan de repente.
“Conocí a una mujer. Toda mi vida ha cambiado en un momento.” No juzgo
este cambio de sentimientos; simplemente quiero señalar que mi amigo no
era quien en realidad creía ser.
Un lugar como un asilo o monasterio puede ser muy útil, pero la prueba
verdadera para esta experiencia sería una ciudad tan poblada como
Madrás. Para alguien que viva en Madrás la verdadera prueba será vivir
encerrado en un monasterio. Estoy seguro que hay personas que no podrían
durar más de un día en esa clase de quietud. Por otro lado, quien no
tiene confianza en sí mismo, no duraría más de un día en Madrás.
Los cambios ayudan. Debemos tener la experiencia del fuego y del agua si
queremos saber cómo reaccionaríamos ante ellos. Por eso yama es tan
importante, ya que incluye nuestras relaciones con distintas personas en
momentos diferentes. De esta forma podemos experimentar quiénes somos.
P: ¿Para el yoga es importante un cambio de ambiente?
R: Sí, un pequeño cambio es importante. La mente se acostumbra a las
cosas tan rápido que nuestras acciones se convierten en hábitos
(saṃskāras). Nunca podremos experimentar nuestra verdadera naturaleza si
no nos exponemos al cambio. Por esta razón, algunas veces, nos debemos
poner a prueba haciendo algo completamente diferente.
P: Entiendo que debemos renunciar a un deseo que reconocemos nos haría
mal. ¿En dónde debe caer el énfasis de nuestro trabajo, en renunciar a
él o en estar seguros de que el deseo no vuelva a aparecer? Me doy
cuenta que me enojo cuando surge un deseo y me molesto por estar tan
enojado. Es un círculo vicioso.
R: Primero debemos determinar si lo que estamos considerando un
problema, en realidad lo es. Piense en lo que quiere decir cuando
asegura: “Eso me está causando muchos problemas.” Para reconocer si en
realidad éste existe, a menudo, es muy útil cambiar de entorno y ver las
cosas desde una perspectiva diferente. Como ejemplo permítame decir:
usted tiene la oportunidad de mentir sobre algo. Puede ser una “mentira
blanca,” esa que evitaría una relación difícil. También podría ser un
comentario falso que le evitaría tener que pasarse mucho tiempo
analizando una situación. O podría ser que la mentira no tuviera ninguṇa
consecuencia; hay muchos orígenes filosóficos diferentes que describen a
una simple mentira. En ese momento, podría parecer correcto que hasta
desearía mentir. Pero después esto le molesta. Piensa: “¿Cómo pude
mentir de esa forma? Hubiera sido mejor decir la verdad o permanecer
callado.” ¿Qué estuvo bien en esta situación? Puede descubrirlo cuando
discuta todo esto, de una forma abstracta, con alguien y observe su
reacción. O puede cambiar su entorno, entrando en una situación
diferente que le proporcione una nueva perspectiva, desde la cual pueda
analizar toda la situación. Entonces tiene la oportunidad de ver todo
otra vez. El Yoga Sūtra dice que si en realidad algo le está causando
problemas, imagine la situación opuesta, esto puede ayudarlo a decidir
lo correcto. La idea es estar abierto.
Estimular un cambio de perspectiva es cuestión de encontrar una nueva
postura que le permita desarrollar una actitud fresca. Quizá leer un
libro, hablar con un amigo o ir al cine. Tal vez descubra que lo que le
estaba preocupando no es en realidad la fuente de sus problemas.
En cualquier situación, cuando no sepa con exactitud cómo comportarse, entonces no debe de actuar de inmediato.
P: ¿Así que, no se debe actuar cuando se tienen dudas?
R: Si se tiene tiempo para considerar la situación, no actúe. Si no hay
tiempo, entonces por lo menos permítase un pequeño respiro. Cuando tenga
dudas, es mejor hacer una pausa. Hay pocas cosas que provocan tanta
presión, que no permitan esperar por un momento de respiro.
P: Me parece que es precisamente cuando estoy en una situación dudosa,
cuando encuentro casi imposible hacer una pausa, especialmente si en ese
momento soy el responsable de alguna persona. Hay situaciones en las
que la duda y la incertidumbre son los grandes enemigos de mi
experiencia, debido a que no me puedo dar un momento para respirar. Si
fuera distinto, la presión bajo la que vivo no parecería tan grande.
¿Qué debo hacer cuando las dudas aparecen? ¿Debo voltear hacia otro
pensamiento o circunstancia? ¿O sería mejor ignorarlas?
R: De alguna manera debe de arreglar las cosas para que pueda ver el
problema desde otro punto más ventajoso. Si tiene éxito al hacerlo, es
ya un signo de progreso. Si practica yoga, puede ser que las cosas sean
mejores para usted hoy de lo que fueron ayer, y de este modo, le es más
fácil ver el mismo problema de manera diferente. Pero hay ocasiones en
que no se pueden resolver los problemas con sólo verlos desde un ángulo
diferente o discutiéndolos con otra persona. Algunas veces se necesita
de algo más.
En el yoga es importante crecer. Debemos desarrollarnos. Lo que era
incierto, no tiene por qué permanecer así por siempre. En mi experiencia
personal, la mayor decisión que trajo consigo muchos conflictos fue
dejar la ingeniería para convertirme en un dedicado maestro de yoga, en
1964. Hablé con muchas personas pero los problemas persistían. Y
entonces, de repente, un día desaparecieron. De alguna manera pude ver
toda la situación desde un punto más ventajoso y así los problemas se
fueron. Cuando las cosas se vuelven más fáciles, las dudas desaparecen
de la misma manera.
La meta del yoga es alentarnos a ser hoy un poco mejores de lo que fuimos ayer. Lo logramos esforzándonos y al practicar la paciencia. Al hacer esto no nos sentiremos como si estuviéramos rodeados de tantos problemas. Nuestros esfuerzos pueden cambiar en intensidad, pero a través del tiempo, experimentaremos un progreso paulatino. Debemos aprovechar hábilmente cada oportunidad que nos ayude a progresar.
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